miércoles, febrero 04, 2009

La última historia

Luego de 3 años, 4 meses, 787 posts y 5,225 comentarios...

Este blog ha sido testigo de todo.
Ha sido testigo de rupturas, de enamoramientos, de nuevas rupturas, de re enamoramientos y de re rupturas (en ese particular orden).
Ha sido testigo del momento en que me di cuenta que quería escribir. Ha sido testigo del momento en que decidí hacerlo.
Ha sido testigo de innumerables momentos estúpidos.
De pasión descontrolada.
De egos desbordados y de cuestionamientos interiores.
De todo. Ha sido testigo de un crecimiento personal imposible de poner en palabras. Este blog me cambió la vida: sin él, no estaría en este momento sentada en un departamento de Madrid leyendo a Platón para mi clases de Creación Literaria. Le agradeceré siempre a este espacio de mis historias el haberme regalado el dejarme de mariconerías.

Y ha llegado el momento de cerrar este círculo, como muchos otros que dejé bien cerrados en Lima. Volveré, quizá, en otro momento y desde otro lugar. Pero por el momento, la última historia es ésta.

Y los dejo con una cita de Ariel Magnus (lean este buen libro, "Un chino en bicicleta"), que resume a la perfección lo que siento en estos momentos de esto y de todo:

La verdad es que nada resulta
imprescindible cuando uno sabe que
abandonarlo le valió la
libertad.



Hasta pronto!

viernes, enero 30, 2009

TE ESPERAMOS CON LOS BRAZOS ABIERTOS

martes, enero 20, 2009

El jazmín de Miraflores

Hay momentos que son difíciles de capturar en palabras.
Como el jazmín de Miraflores.
No hay sensación más maravillosa que caminar por las callecitas de la angamos miraflorina, a medianoche o un poquito más tarde, y sentir como te abraza el olor veraniego y soberano de los jazmines nocturnos. Simplemente, no se puede poner en palabras.

De la misma manera, no puedo expresar con facilidad el agujerito que siento aquí cuando pienso que hoy les dí el último abrazo del año a ti, a ti y a ti, y recién es 20 de enero.

Pero como con los jazmines miraflorinos, sé que será verano y sé que será de noche de nuevo, y antes incluso de esperarlo, nos estaremos abrazando de nuevo.

Hasta pronto, amigos!
In my life, I loved you more.

lunes, enero 05, 2009

dosmilnuevo

Saludos, terrícolas.
Vengo en son de paz.
Este dosmilnuevo, no sé qué michi va a ser de mí
ni de ustedes
ni de ellos
(y menos de él)
pero por esas razones escondidas de los mecanismos del universo
todo se siente
de la pitrimitri.

FELIZ AÑO DOSMILNUEVO.
2 semanas y 2 días más en Lima.

domingo, diciembre 28, 2008

Boca a Boca

Cuentan las investigaciones que los consumidores creen más en el boca a boca que en cualquier otro tipo de comunicación.

Es verdad y es mentira.

Es verdad porque el boca a boca de tus besos
fue una verdad absoluta y categórica
y crei que los enigmas del universo
se resolvían en el preámbulo
en el segundo previo
en el intercambio comunicacional
de tu boca y la mía.

Pero es mentira
porque hoy
ya no tanto.

miércoles, diciembre 24, 2008

Una crónica de navidad

(* o de cómo Cristina Bellido se robó a Papá Noel)

Hay momentos en la vida de uno que son absolutamente determinantes. Momentos que nos marcan y que por su importancia, recordamos con precisión casi fotográfica así pasen los años. Yo recuerdo claramente dos.

El primero fue la navidad de 1987. Pasábamos la nochebuena en la casa de mi abuelo, y para ese entonces yo ya había vivido 3 o 4 navidades que recordaba claramente. Como en todas aquellas, mi abuelito me cogió de la mano en cierto momento de la noche y me sacó a pasear a la calle "para ir a visitar la casa del gato".

La visita a la casa del gato era una movida estratégica y ya tradicional en la familia Villanueva - Samudio. El abuelito nos sacaba a pasear por la Avenida del Parque Sur entre los grandes árboles (que en aquel entonces carecían de iluminación) para luego llegar a nuestro destino: una inmensa loseta de cemento denominada "la casa del gato". A pesar de nuestros llamados el gato nunca salía.

La magia, sin embargo, sucedía cuando regresábamos a casa: al cruzar la puerta, todos siempre actuaban sorprendidos contándome que justamente Papá Noel acababa de irse y que ya había dejado todos los regalos. Yo ya sabía que la visita a la casa del gato era la señal que el abuelito y papá noel habían acordado como momento exacto para su visita. No duden que yo todos los años (y ese con mayor fervor) INSISTÍA en visitar la casa del gato y me creía muy astuta al haber roto el código secreto entre el polo norte y san isidro.

Esa navidad, como siempre, insistí en la salida. Caminé con el abuelito, llamamos al gato, y nada. Ansiosa por los regalos, jalonée a mi abuelito para dar la vuelta y regresar a la casa. Y fue ahí cuando sucedió. Mi abuelito solo dijo "Mira", y miré al cielo.

Tengo el recuerdo pintado en la cabeza. El trineo de papá noel en el cielo. No lo ví a él y tampoco vi ningún reno ni sacos llenos de regalos. Solo recuerdo un gran trineo con luces de colores, enorme, brillante, majestuoso. Recuerdo las luces, como las luces de un árbol.

La verdad es que no sé si ese recuerdo sea fiel a lo que verdaderamente sucedió, pero es lo de menos ya que así es como me gusta recordarlo. Luego de esa revelación, llegué a la casa del abuelito para ver que Papá Noel me había mandado un pequeño Pony y a Patty Patinadora, pero nada pudo superar la sensación de magia tan grande que tuve de haber visto al siempre evasivo Papá Noel.

El segundo momento que recuerdo claramente es el cumpleaños de Maria Fé Salazar el año siguiente, en 1988. Maria Fé cumplia 8 años el 8 del 8 del 88, algo digno de celebrarse a lo grande, y por eso estábamos todas correteando como desquiciadas en el Rancho (y si mal no recuerdo, la Cabaña Chuncho).

No sé en qué momento vino Cristina Bellido y muy suelta de huesos nos dijo a todas que Papá Noel no existía. Que era un invento, que era mentira, que los regalos los compraban nuestros papás y que todo no era más que patrañas.

Por supuesto que yo no lo podía creer. No lo podía aceptar bajo ninguna circunstancia, y recuerdo claramente, como un video en mi cerebro, como yo le gritaba a Cristina: "SI EXISTE!!!!! YO LO HE VISTO...!!!!!!!"

Está demás decir que la lavidad del 88 fui a visitar la casa del gato, pero ya no fue lo mismo. Ninguna navidad lo fue después de eso.

Lo siento Cristina, pero desde aquel día fuiste siempre, para mi, el grinch que se robó a Papá Noel.

Y bueno, yo he vuelto a creer en Papá Noel. Qué sería de nosotros sin niños caminando por las calles y viendo el trineo de papá noel, invernal y nevado a 25 grados centigrados, en un acto de pura magia...?

* Todos los datos en esta crónica son fieles a la realidad.
* Me encanta la navidad, pero no puedo con el burrito tabanero.
* Feliz navidad para todos. Para ti también.

martes, diciembre 23, 2008

Créditos Finales: Lo que queda del 2008

* Pausa en el minuto diecisiete*

Muy á la Benedetti cumplí trescientos treinta y seis meses de vida, y la matusalénica edad no se me nota. Aún.
Estuve lo suficiente en casa y lo suficiente fuera de ella.
Te creí.
Descubrí la fórmula para evadir el insomnio y los dolores de cabeza. Le di escape.
Abrí la caja de pandora, descubrí mi amnesia y llegué a un buen acuerdo con mis desórdenes neurológicos.
Cambié de limpiaparabrisas en el auto y en mi cabeza, y descubrí lo bonito que es ver claro.
Me metí 4 veces al gimnasio, tuve 4 nutricionistas y madrugué casi todos los días de dios.
Bajé diez kilos.
Recuperé tres.
Perdí nuevamente uno. Vamos boys.
Acepté mis adicciones.
Sobreviví a la fiebre matrimonial.
Me dí cuenta que ser adulto apesta. Apesta más que la mostaza, que Ricardo Arjona y que la palabra "cabello".
Volví a encontrar la paz en los domingos a través del autoimpuesto exilio en Calabria.
Aprendí a pedir chepi.
Recordé que no todos los 29 de febreros deben ser iguales.
Aprendí a escribir con el corazón en la mano, los pies en la tierra y la cabeza en las nubes, y descubrí que no es fácil ser contorsionista.
Me chocaron.
Me di cuenta que la tecnología nos jodió la paz.
Recordé primeros besos. Olvidé los del medio. Me debatí entre el chape infinito y la agarrada de teta, y descubrí que en el breve límite entre uno y otro es donde acaba el amor. Al menos el mío.
Descubrí que nada es suficiente cuando no se tiene cómo completar.
Como en el 92, el 17 de junio y el 12 de noviembre volvieron a tener sentido.
Me cansé.
Mentí y dije que era ficción.
Odié la chirimoya y amé las mandarinas.
No me la creí.
Me permití perderte, y es que tú y yo éramos un oxímoron. No es la vida una paradoja, y sentir que uno suma más cuando resta?
Decidí bajarme del tren y caminar.
Recordé lo sencillo que es cuando la alquimia es la correcta y cualquier momento se vuelve oro. Pero decidí no quedarme a vivir en el recuerdo.
Le puse reglas al blog. Me puse reglas a mí. Decidí no odiar al mundo.
Caminé con medias sobre el parquet sin resbalarme.
Me dejé de mariconerías y postulé a una maestría en España. Y me aceptaron.
Renuncié a mi trabajo. Me endeudé con el banco. Y no me interesa pues no hay situación más terrible que la de tener un trabajo estable y no deberle plata a nadie mientras tu vida carece por completo de sentido. Desempleada y endeudada. me sentí absolutamente feliz.

Fue un buen año.
Pero el 2009 será mejor.

* Una exitosa navidad y un glamouroso año nuevo para todos.
* Me queda menos de un mes en Lima. Quién me está organizando mi fiesta despedida sorpresa, quién?

jueves, diciembre 11, 2008

Eficiencia

Hoy día mandé este mail en mi oficina:

Querido Amigo Secreto:
Hoy me siento particularmente romántica, así que citando al gran Fito Páez te canto con mi más entonada voz: tus regalos deberían de llegar.
Saludines.

A la media hora llegó a mi sitio un TAMAL y un TAMPICO LIGHT.

martes, diciembre 02, 2008

Carta a mi manis

Manis,
te acuerdas cuando nuestra vida era un desastre y nos moríamos de la risa de ella? Cuando nos ahumábamos mutuamente, tú con tus pall mall y yo con mis lucky light, y tomábamos cerveza o cualquier bebida espirituosa mientras competíamos por quién tenía el peor desamor de los dos. Luego brindábamos gritando que el amor apestaba, seeeee, y disfrutábamos a más no poder de nuestras neurosis y de la falta de esperanza en todo.
Y hoy estamos aquí Manis.
Por mi lado, yo me di cuenta que no iba a llegar a ningún lugar si no empezaba a tomar las decisiones que me lleven a donde quiero estar. En dos meses empiezo mis clases en España y quién sabe a donde me lleve el destino, pero sé que ya estoy en camino. Y en paz.
Por tu lado, hoy tú te casas con una mujer maravillosa, quien te ha puesto en la cara la sonrisa más grande de todas las sonrisas que te he visto en los casi, casi once años que te conozco.
¿No es lindo, Manis, que las cosas estén cayendo donde deben caer?
Hoy te doy un abrazo fuerte.
Tu manis.

Las historias de mi manis aquí, aquí y aquí.

jueves, noviembre 27, 2008

¿Por qué escribo?

Escribo porque escribir no le hace ningún bien tangible al mundo: No termina con la guerra, no erradica la pobreza, no cura enfermedades ni le da de comer a los niños en África; y sin embargo, escribir me hace sentir más útil que nada.
Escribo porque cuando completo una idea perfecta en palabras, siento que he conquistado el mundo.
Escribo porque me permite formular una pregunta. Plantear una hipótesis. Narrar el pasado. Predecir el futuro. Abrir una puerta o poner punto final.
Escribo porque para escribir no necesito a nada ni a nadie y lo hago como yo quiera. A las tres y quince de la madrugada. Por diez horas seguidas. Con mis medias de conejitos. En un papel arrancado de un cuaderno. Sobre mi derecho constitucional a detestar la cebollita china. Escribo porque es lo más personal que puedo hacer, y por eso esto se llama “Por qué escribo” y no “Por qué escribir” porque yo sólo sé las razones por las que yo escribo. Tú sabrás las tuyas.
Escribo porque me equivoqué de carrera y escribir es mi manera de reivindicarme y reafirmar lo que verdaderamente tengo que hacer en esta vida. Escribo para no traicionarme de nuevo.
Escribo para tener vocabulario y poder decir maravilloso soberbio fastuoso espléndido y magnífico.
Escribo para entender mis errores y los del resto.
Escribo para hablar de mi. Para hablar de él. Para hablar de ustedes. Escribo para ser uno de mis personajes y gritar cosas que yo nunca gritaría.
Escribo para releerme y reinventarme y empezar de nuevo, porque escribiendo uno aprende que sí es posible hacer borrón y cuento nuevo.
Escribo porque cuando escribo, pienso y me concentro. Este exclusivo evento (el de concentrarme) sólo ocurre cuando escribo y busco la palabra perfecta para trenzar ficciones y sentimientos.
Escribo también para no pensar y para abandonarme en el país del déficit de atención.
Escribo porque cuando escribo, nunca me aburro.
Escribo para tener el libro que me prometí escribir a los 19.
Escribo para enamorarme porque cuando uno escribe los sentimientos se magnifican y se vuelven desmedidos, y no concibo un amor que no sea superlativo y exagerado.
Escribo para escapar, porque cuando escribo y miento y me invento un universo paralelo más fantástico y divertido, me olvido por breves instantes que la vida en esta orilla del río es un poco aburrida, y sonrío como tarada. Escribo para sonreír como tarada.
Escribo para olvidar.
Escribo para recordar.
Escribo porque al escribir pierdo los escrúpulos.
Escribo porque escribir es una forma de nostalgia y de poner en blanco y negro una idea intangible o sentimiento perdido, y no he encontrado ninguna otra manera de melancolizarme tanto como escribiendo.
Escribo para ser libre.
Escribo y nadie me paga por ello, pero me encantaría que alguien lo hiciera (y estoy decidida a ganarme la vida de esta manera, así que si tú, SI, TU, lector querido, quieres contratarme, pues hagamos negocios).
Escribo porque no sé decir las cosas de otra manera. Escribo porque no soy buena en nada más. Me hubiera gustado ser estrella de rock pero ni la voz ni el oído me ayudan. Escribo porque si mi profesión fuera otra y tuviera que salvar al mundo de una crisis económica saldría corriendo agitando los brazos y gritando como chiflada porque no sabría cómo hacerlo. Ni quiero saberlo tampoco.
Escribo porque, escribo para, escribo donde, escribo cuando, escribo como.
Escribo porque soy egocéntrica y me gusta que me lean. Cuando mi papá decidió empapelar Lima con un poema que escribí a los 11 años me hundí devastada en la vergüenza, pero a mis veintiocho añazos ya superé la cobardía y el decoro, luego de años de escribir únicamente para mí. Escribo para que me lean mis amigos. Mis enemigos. Gente que me quiere. Gente que no me quiere nadita. Gente que no conozco ni conoceré. Gente que me dará la mano cuando me enferme a los 79 y me escuche farfullar sobre el miedo que siento de morir.
Escribo porque encuentro mil razones para escribir y porque se me pega la regalada gana, y por eso escribo en este momento, mientras pretendo trabajar en una oficina donde no se escribe.

Ruina emocional

Esta semana mi vida es un fracaso emocional porque:

* Se termina Flavor of Love 3, se termina Rock of Love 2. No puedo imaginarme la vida sin mis programas de TV favoritos donde decenas de mujeres pelean por el amor de un par de horrorosos.
* La balanza ha tenido una pelea cuerpo a cuerpo conmigo y los números se resisten a cambiar. Echa muni!
* No tengo pasaporte alemán (herencia de mi tatarabuelo alemán) y mi pasaporte peruanito no me sirve pero ni para coleccionar figuritas de Editorial Navarrete. Vamos señores del consulado español! Ustedes pueden!
* Me duelen los biceps. Me duelen los triceps. Me duelen los cuadriceps, los quinticeps y los sexticeps y la verdad esta situación del extremo dolor ya me tiene sequiceps.
* Las romantichicas de mi oficina (una especie de superhéroes del romance plancha) han decidido inundar la oficina con Maná, Ricardo Arjona, Muñecos de Papel y demás planchamusic. Y yo no encuentro mis audífonos. Ymi oído supersónico tiene una particular habilidad para detectar cada vez que Sasha o Bibi Gaytán atacan sin piedad los parlantes. SOS.

Y nada más.
Me encanta arruinarme la vida por reverendas tonterías.
Estoy cansada de arruinarme la vida por lo demás.