Siempre me he considerado particularmente linda (y modesta, claro). Tengo la sonrisa chueca, el pelo recontracanoso e inmanejable y me sobran como cien kilos, pero ¡en fin!
Ultimamente, sin embargo, he recibido por diversos lados el mismo comentario: "te falta un poco de makeup".
Juaaaaaaaat.
Nunca he sido fanática del maquillaje, y de diario, menos. En fin, una salidita por aquí y por allá con un brillito por aquí y otra sombrita por acá no le cae mal a nadie, pero ¿todos los días? Qué flojera.
Hoy me desperté a las 6:30 am víctima del insomnio matutino que me suele dar cuando estoy muy cansada (contradictorio, pero cierto). Y me levanté sintiéndome recontra fea (queridas nenas que me leen, ¿no les pasa lo mismo?) La reacción natural hubiera sido darme un buen baño y pintarrajearme toda para tapar todo mi mal humor. Pero no. Mi reacción natural fue sacar a la modelo que tengo en mí y tomarme cuchumil fotos, en piyama, despeinada y con no makeup. Y me hicieron reir.
Así que señoras y señores que insisten en que me falta un poquito de maquillaje, tendrán que esperar. Porque por lo pronto voy a seguir luciendo mi cacharrito au naturel de lunes a viernes, con todas mis canas y kilos y sonrisas de sobra.