10. No a la vincha blanca. El día de ayer se apareció en la clase de tae-bo un hombre en sus mid forties con una vincha blanca en la cabeza. Casi me atoro con mi agua de piña después de proyectarme al sujeto con la bendita vincha y un terno color melón cantando "Clásico es Amarte" muy á la Orlando Netti. No, no, no a la vincha blanca. En verdad, no a las vinchas de ningún color.
9. No al tío descoordinado. Los ejercicios cardiovasculares, como tae bo o steps requieren un mínimo de coordinación ojo-brazo-pie. Pues a mi siempre se me chanta al costado
El Tío Descoordinado, al que no estimularon de chiquito y le encanta patearme, golpearme, pisarme y literamente caerme encima. Señor, le recomiendo comprarse su DVD de Billy Blanc y practicar los movimientos en su casa antes de exponernos a sus mortales puñetazos . He dicho.
8. No a los engaños. Señora, usted le dice todas las mañanas a su esposo que se está yendo al gimnasio y que se pasa horas de horas haciendo tortuosos ejercicios para estar rica y apretadita. Lo que su esposo no sabes es que usted se enfunda en sus mallitas y dedica todas sus horas de gimnasio a comer galletitas integrales en la cafetería y a chismear con otras señoras en el baño de mujeres sobre la vida de Cucuchi, Maricuchi y Cocó. Señora, deje de engañar a su esposo y váyase a chismear a la San Antonio con ropita de calle. Deje de engañarlo a él y deje de engañarse a usted (bien Deepak Chopra sonó esto).
7. No a las máquinas sudorosas. En el contrato de mi gimnasio decía claramente que era mandatorio utilizar guantes a la hora de entrenar con máquinas. Bien pavaza yo me compré mis guantes en Saga, y en mi primera clase me di con la sorpresa de que nadiesssss tenía guantes. Pero los adoré y casi beso los mios cuando me sente en una máquina absolutamente sudada y asquerosa y no tuve que tocar el sudor con mis manos (ni limpiarlo con mi toalla) gracias a mis guantes protectores. Y dije *casi los beso* porque ni cagando los iba a besar después del chapuzón de sudor que se dieron. Tú, si tu, el de las glándulas sudoríparas desarrolladas: Usa guantes. Limpia las máquinas con tu toalla. Gracias.
6. No al negligé rojo de la tía en el baño. Señora del negligé: Usted a sus doscientos años es regia y todos lo sabemos, y cuando brinca en el step con gracia y elegancia pues déjeme decirle que yo la admiro a usted. Pero NO tengo porque verla pasearse por el baño por 40 minutos completos en su negligé rojo pasión con bordados, encajes y las nalgas al aire pues su negligé rojo es un hilo dental. Señora de las veinte décadas, créame que no lo necesito. Gracias.
5. No a los shorts sin extra-protección. Miembros masculinos (
énfasis en miembros): Aplaudo su uso del short, que es la prenda deportiva más cómoda que hay. No aplaudo que a la hora de los abdominales tenga que ¿ganarme? con la ventilación y exposición de sus genitales mal encubiertos tras la pierna de su short. No quiero explicarlo más, my eyes, my eyes!!!!!!
4. No al no-desodorante. Tú, sí, tú, afanosito con short y polito dry-fit de Nike: Brinca todo lo que quieras, salta, patea, suda como un cerdo marrano. Pero procura estar protegido con tu Rexona (que no te abandona) antes de exponernos al pestífero olor del zorrillo que tienes escondido bajo el ala. Señor, ten piedad de nosotros.
3. No al entrenador espeso. Gracias a dios y a la patria que en mi gimnasio todos los entrenadores son buenísimos, y aunque me sacan la reñoña, me caen bien igual. Hace unos años tuve la desdicha de estar en un gimnasio de renombre y prestancia donde había un entrenador al que sólo por mi devoto catolicismo de entonces no le patée la cara en cuanta oportunidad tuve. No pues calvito, no tengo la más mínima idea de como relajar y estirar los músculos deltoides después de entrenar, serías tan amable, porque supongo que es tu trabajo, de enseñarme????? Gracias calvito del mal.
2. No a los abdominales / abominables. Este punto no necesita explicación.
1. No a las marimoñas. En el baño uno se baña y efectivamente todos nos bañamos calatos. Pero quiere decir eso que, cuando salgo de la ducha en el gimnasio, tengo que verle la marimoña a todas las mujeres en el baño???? Señoras, hermanas, tías, abuelas, todas caminan con la marimoña al aire. No me interesa saber de sus depilados brasileros con motivos tribales, ni de ningún descuido matorralesco.
Yo me pongo el calzón cuando nadie me ve.
*Si aún no sabes lo que es la marimoña, ilústrate con
este post del Chepis donde habla muy claramente de la coiffure del marimoño masculino.
(*) Escuchando don´t dream it´s over. No Mariella, el gimnasio
aún no termina.