martes, agosto 08, 2006

El Ataque de los Tampax Gigantes

Hace poco le presenté a Luciano a mis papás. "Gordos, él es Luciano, mi dupla en la oficina" y añadí con tono sarcástico, "él es el que me tiene que aguantar la paciencia todo el día, todos los días." Sin embargo, en vez de reirse, mis papás lo miraron maravillado.
Debo admitir que tengo un carácter particularmente jodido, y que por alguna extraña razón, Luciano aguanta estoicamente. Cuando tengo tiempo libre suelo estrujarle los rollos. También le hago muchas preguntas estúpidas, cantamos a dúo, imitamos los comerciales en inglés de las radios por internet (Check out your launchcast player! And click on the ad for some important information! Chaparrón!), adoptamos gusanos como mascotas y a veces simplemente nos quedamos mirándonos a las caras. Cuando hay muchísimo trabajo, me pongo más jodida: le estrujo los rollos con mayor intensidad, exclamo "tonto baboso infeliz porquerestanidiota" cada vez que cuelgo el teléfono con algún tonto infeliz (muchas veces, antes de colgar) y hago pasitos de baile ochenteros que Luciano observa con estupor. Así y todo, me aguanta, y me encanta trabajar con alguien que tiene el humor más llevable del mundo.
Hay días, sin embargo, que no lo soporto.
Uno de ellos fue hoy.
"Ma, explicame algo"
"Si Lu"
Volteaba yo a ver cual era el problema. El gran problema era Lu comiendose uno de sus miles de chocolates de la Ibérica con los ojos cerrados y exclamando "Mmm... mmmmm.... mmmm". Lo hizo como cinco veces, y las cinco veces caí. Probablemente si el de la gastritis hubiera sido él y la de los chocolates hubiera sido yo yo hubiera hecho exactamente lo mismo. Pero a mi no me pareció gracioso.
Necesité venganza.
Al sexto "Ma, explícame algo" voltée lentamente, blandiendo un blanquísimo tampax en mi mano derecha. Lo miré. Lo miramos. Lo lancé a su escritorio. Lo miró. Su cara de horror lo dijo todo. Lo miró como diez minutos.
Ya saben niñas. Cuando quieran callar a un nene, lo único que tienen que hacer es enseñarle un tampax. Por alguna extraña razón los hombres aún no los comprenden.
Te sigo queriendo, mi Lu... y la jodida de la oficina sigo siendo yo.

(* escuchando everyone has had more sex than me, TISM. Wooo hooo)

3 comentarios:

Mu dijo...

Que exitos!

Anónimo dijo...

BIEEEEN!!!!!!!

Marea dijo...

Qué buena!