lunes, junio 12, 2006

Portrait Project

Para quienes no lo saben, tengo un hermano guapo, astuto e inteligente que fue a Harvard. Y no fue de paseo a tomarse fotos: Guillermo fue a estudiar una maestría en negocios.

(Pausa necesaria: Por un tiempo estuve muy confundida y pretendí emular a Guillermo y á la Elle Woods, mandar mi vídeo y postular a Harvard. Finalmente tuve una revelación y comprendí que nuestros roles como hermanos debían ser respetados:
  • Guillermo es el hijo mayor. Como tal es decidido y tenaz, y de los tres hermanos, será el más exitoso. También es bastante distraído, siempre pierde las llaves y en su casa no hay cucharitas, pero ese es tema aparte.
  • Cecilia es la del medio y la más normal. Vive en Miami y la extraño demasiado, y estoy feliz pues ha convencido a su esposo de que necesita un mes entero en Lima y pronto vendrá. Nadie sabe por qué, pero ella será la millonaria.
  • Yo soy la última y como tal me corresponde ser la payasa de la familia, bulliciosa y engreída, y mi misión es convertirme en artista, comediante o pirata. Debo confesar que me entusiasma mucho la idea.)

De vuelta al tema de fondo: Guillermo y Harvard. Para su graduación, les pidieron que respondan a la siguiente pregunta: What is it you plan to do with your one wild and precious life? (para ver lo que respondió el Guille, entren aquí). Cuando Guille se graduó yo tenía 22 años, y por alguna extraña razón, la vida me parecía algo que estaba muy lejano aún como para saber qué iba a hacer con ella. Hace unos días leí la pregunta de nuevo, y esta vez sí me chocó. ¿Qué he de hacer con la única vida que tengo?

A los 26, quiero jugar mundo. Dibujar las casillas en el suelo con tiza y saltar y saltar, a veces con un pie, a veces con dos, ir de ida y vuelta. Quiero caerme y rasparme las rodillas y amar mis rodillas raspadas y saltar de nuevo con una táctica distinta. Quiero borrar los límites de mi mundo cuando caiga sobre mis manos y en el suelo reirme con mi risa de bruja. Quiero que se rían conmigo y de mí por mi torpeza, quiero llegar al 10 y no parar ahí y regresar al 1 y empezar de nuevo corriendo mayores riesgos. Quiero enamorarme en el 3, desenamorarme en el 6 y en el 8 enamorarme de nuevo. Quiero disfrutar el proceso de saltar, y no quiero que el 10 sea mi objetivo pues yo quiero a todos los números por igual. Quiero terminar sudorosa, sonriente y colorada. En mi mundo no habrán ganadores ni perdedores. Solo participantes.

Cuando tenía 22 no hubiera podido desarrollar una respuesta así. A los 30 creo que tampoco responderé así, y menos a los 40 y 50, aún con mucha vida por delante. Creo que finalmente lo que voy a hacer con mi vida es preguntarme qué voy a hacer con mi vida todos los años, para hacer lo que en ese momento la cabeza y el corazón ordenen. Mientras tanto jugaré mundo.

3 comentarios:

Marea dijo...

Algo importante, se fiel a tí misma y sigue la voz interior.

Gonzalo dijo...

Preguntas como esa hacen que Harvard sea Harvard...

Mu dijo...

Homi, que lindo es jugar mundo contigo!!!