domingo, octubre 01, 2006

Como en casa

Mi querida Carmencila decidió unírsenos a los veintiseisañeros este viernes pasado. Para celebrarlo, decidió llevarnos a todos sus amiguillos a Mecano.
Para los no entendidos, Mecano queda donde estaba el mítico The Edge y posteriormente, Traffic. Cuando tenía 23 Clau y yo vivíamos en Traffic. Era nuestra casa. Ibamos los miércoles, jueves y viernes a chupar cantidades astronómicas de alcohol (en la popular "Piscina") y bailar con potenciales tigrillos hasta altas horas de la madrugada. En esa época estaba de moda la música brasilera, la cual bailábamos con entusiasmo sabiéndonos todos los pasos que Güero nos enseñaba diligentemente. Fumábamos marlboros rojos, cruzábamos miradas (y bueno, a veces una que otra cosa) con el sexo opuesto y nos divertíamos de lo lindo. Si nos aburríamos nos íbamos a Piano, otra de nuestras casas, a bailar Aserejé en el balcón y a emborracharnos más aún. Fueron lindos años discotequeros y tigrillescos de sexo y alcohol, los cuales terminaron cuando decidimos sentar cabeza con nuestros respectivos enamoradillos y cambiamos el alcohol por la inca kola y las discotecas por el cine.
A mi regreso a la soltería volví al alcohol y las noches madrugadoras, pero no había pisado aquella discoteca en años. Estaba emocionada por la aventura de regresar y recordar los rinconcitos oscuros donde alguna vez me porté mal y la pasé bien.
Dios, fue un paseo por el Hi5. Había demasiada gente y ningún rinconcito oscuro disponible. Ví a un montón de niñas de 22 o 23 divirtiéndose de lo más bien mientras yo, por alguna extraña razón, me senti un poco fuera de lugar. Me sentí estupenda después que huí de la muchedumbre y me inyecté dos martinis a la vena, y mientras mi mente se empezó a obnubilar con el alcohol, pensé que es increible como en poco tiempo nuestras zonas cómodas pueden cambiar tanto, y los sitios que pensábamos eran nuestra casa se vuelven lugares extraños. Cómo a veces las personas que eran nuestra casa se vuelven casas ajenas, y aunque nos inviten a pasar y nos sintamos totalmente a gusto, sabes que ahora son ajenas, tienen nuevos habitantes, y uno solo está ahi de paso.
Ya no me sentía en casa.
Llamé a Kid y me recogió y me recibió con un abrazo (y un saco bien avant garde, la verdad). Caminamos por Larco y por el Parque Kennedy, diciéndonos "Hola" nuevamente, aprovechándonos de nuestra mutua nobleza y odiándonos muchísimo. Y me sentí, extrañamente, de nuevo en casa.

(* escuchando Time like this, Foo Fighters)

6 bla bla blas:

Koki dijo...

A mi me pasó algo similar cuando volví por Barranco hace un año y vi que todos eran chiquillos escandalosos, de ahi me puse a pensar que hace unos años yo era el chiquillo escandaloso que deambulaba por Barranco. Los sitios siguen siendo más o menos igual, sólo que los que cambiamos somos nosotros y otros van tomando nuestro lugar.

Cl@U dijo...

Ohh aquella epoca! pero es verdad, cambiamos, crecemos, mutuamos, llamemosle como querramos... y de pronto ese lugar que nos resultaba super cómodo, ya no es tan acogedor.
Felizmente existen otros lugares que siempre serán como casita, y podremos entrar cada vez que querrámos.

PS: Gomivaya, punto aparte, creo que si te voy a sacar una copia de mis llaves, a veces me da mucha flojera bajar y abrir. Mi casa, es tu casa.

C@r0 dijo...

jajajaja..."niñas de 22 / 23 años"...jajajja....gracias!! Igual, eso paso a todas las edades, uno siente que ya no "pertenece" a ciertos lugares, sobretodo cuando ve que comportarse como esas "niñas" ya es no es tan divertido como lo era antes...
En Argentina pasa..ahora las que salen tiene 13/15 años...un bajón!

Besos porteños

Kid dijo...

Lo que pasa es que es genial... recogerte de la discoteca, ir al cine, entrar a la tienda de discos, tomar un café, conversar, sonreir, tener frío, tener sueño, caminar, ver el mar, pasear en taxi, acomodarte el cerquillo, acosarte, pagar la tarjeta, comer churros con chocolate espeso, regargar el encendedor, ver zapatos, embarrarte de helado, tomarte de la mano, dejarte en tu casa, avisarte que llegué a la mía... es genial!!!

La Sarita dijo...

me paso exactamente lo mismo Marilia...encima que ya no aguantaba los tacos, ni los empujones, ni el tumulto...me sentí VIEJA!

güero dijo...

ahora me sé los pasos del perreo chacalonero... te apuntas?... dios, cómo pasa la vida y voy evolucionando inconscientemente...